La cocina súper fácil del supermercado
Nutrición

La pasta: un alimento popular por mérito propio

Calidades, utilidades y servicio.

La pasta: un alimento popular por mérito propio

Si hay algo que a los argentinos les gusta con elección semanal (y con mayor frecuencia también) son las pastas. En otros tiempos, eran tareas de madres y abuelas. Hoy, el Súper ofrece en sus góndolas un tentador muestrario de pastas secas.

Las hay cortas, largas, para sopa, con vegetales y hasta las tentadoras lasagnas, fáciles para utilizar en cualquier momento y con cualquier relleno.

Hay pastas elaboradas con diferentes calidades de trigo: puede ser el Trigo Pan y el muy en boga, por saludable recomendación, Trigo Candeal, más resistente que el anterior.

Esta característica determina pastas más al dente que no se pasan ni se pegan y que tienen todas las cualidades de una típica pasta italiana.

A ello hay que sumar su óptima cantidad de proteínas, que forma una red alrededor del almidón, su bajo índice glucémico que, al ingresar paulatinamente al organismo, le otorga una energía sostenida durante más tiempo. Éstas últimas bondades de las pastas secas son muy apreciadas por los deportistas y por quienes tienen intensas actividades cotidianas, ya que retrasan la fatiga muscular.

 

A la hora de elegir:

Algunas de las pastas largas:

Fettuccine: En italiano, "pequeñas cintas". Fideos planos que pueden envasarse en forma de nidos o alargados.

Spaghetti: cuerdas largas circulares o pasta larga. Hay de diferentes grosores.

Tallarines: pasta aplanada, de pequeño ancho y larga. Parte del folklore del típico almuerzo de los domingos: Tallarines con tuco.

Foratini: pasta larga, gruesa y ahuecada.

Tagliatelle:

Pastas cortas: mostacholes, moños, caracoles, penne rigate y las clásicas para sopa: ave maría, municiones y otras, conforman el delicioso mundo de las irresistibles pastas, delicosas con salsas gourmet o con uns encillo hilo de aceite de oliva.

Cómo cocinar la pasta seca: hervirla en abundante agua hirviendo con sal; respetar las indicaciones del envase.

Spaghetti a la Carbonara

Spaghetti a la Carbonara

El inconfundible sabor de la salsa cremosa con huevo y panceta

Pequeñas historias. Se desconoce el origen de la salsa carbonara. Algunos dicen que así lo hacían los vendedores de carbón sobre quemadores y en plena calle. La pimienta que se le agrega al final es un referente a las partículas de carbón que salpicaban el plato.

 

Hervir medio kilo de spaghettis en agua con sal hasta que estén al dente. Escurrir y volver a la olla. Reservar. Mientras se va cocinando la pasta, quitar el exceso de grasa de ocho tajadas de panceta y cortarlas en tiras finas.

Saltear en una sartén para que desprenda su grasa. Eliminarla. Batir 4 huevos con media taza de queso parmesano rallado y 300 cm3 de crema de leche. Incoporar a la panceta, calentar un poquito y volcar la pasta en la salsa. Revolver con cuidado para que se impregne bien. Cocinar 1 minuto y servir con pimienta recién molida.

 

 

 

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